Poesía para AMAMA
Amanecida
Dentro de poco saldrá el sol. El viento,
aún con su fresca suavidad nocturna,
lava y aclara el sueño y da viveza,
incertidumbre a los sentidos. Nubes
de pardo ceniciento, azul turquesa,
por un momento traen inquietud, levantan
la vida y engrandecen su pequeña luz.
Luz que pide, tenue y tierna, pero
venturosa, porque ama. Casi a medio
camino entre la noche y la mañana,
cuando todo me acoge, cuando hasta
mi corazón me es muy amigo, ¿cómo
puedo dudar, no bendecir el alba
si aún en mi cuerpo hay juventud
y hay en mis labios amor?
Dentro de poco saldrá el sol. El viento,
aún con su fresca suavidad nocturna,
lava y aclara el sueño y da viveza,
incertidumbre a los sentidos. Nubes
de pardo ceniciento, azul turquesa,
por un momento traen inquietud, levantan
la vida y engrandecen su pequeña luz.
Luz que pide, tenue y tierna, pero
venturosa, porque ama. Casi a medio
camino entre la noche y la mañana,
cuando todo me acoge, cuando hasta
mi corazón me es muy amigo, ¿cómo
puedo dudar, no bendecir el alba
si aún en mi cuerpo hay juventud
y hay en mis labios amor?
Esta poesía, se la regalamos hace diez años por su cumpleaños, mis hermanas y yo. Hace casi dos años la encontramos guardada entre sus cosas, y hoy se la volvemos a dedicar. Jamas podre olvidar a la gran madre, abuela cariñosa y mujer luchadora, que me crió. Te llevo conmigo todos los días, gracias AMAMA. TQM.


1 Me hablan:
la lei una vez que la pusiste y sigo diciendo que es preciosa sobre todo en la frase final.
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